Licenciado en Filología Anglogermánica y tras dos décadas volcado en la enseñanza de alemán e inglés, la vida terminó por conducirme de las declinaciones y las tres condicionales a la creación de historias. Sin mirar atrás, como dijo Raymond Chandler. De las aulas a la página en blanco.
Lector voraz y ecléctico desde niño (Cormac McCarthy y John Steinbeck son para mí poco menos que dioses), mi pasión por la tecnología y el género negro hicieron que la elección fuera fácil: novelas policiacas de ciencia ficción realista y techno-thrillers. Por algo suelo tener siempre algún libro de Michael Crichton en la mesilla de noche.
Mi objetivo es que, mientras te sumerges en una investigación implacable de la mano de los personajes, camines como si tal cosa por el interior de una megaestación espacial, sientas la fuerte presión de una escafandra sobre tu piel y contemples, con un nudo en la garganta, el abismo lunar justo ahí, bajo tus pies; que te deslices en motodrón sobre una ciudad futurista esquivando disparos de plasma con el corazón desbocado.
Espero que, a través de estas lecturas, pronto seamos viejos conocidos.
Ah, sí, y también practico un poco de calistenia, me gustaría viajar mucho más de lo que en realidad hago, me encantaría tener un terrario con serpientes en casa pero no me dejan, sin música no podría vivir, y me sale el arroz con pollo que no veas.
Ponte cómodo y disfruta de este viaje al futuro.
Parque Jurásico, Michael Crichton (relectura).